Excursiones Maritimas Nautilus

La fragilidad del Mero

Posteado por: planether en: Junio 14, 2009

Puerto de L'Estartit visto en perspectiva
Vista de las Islas Medas a contraluz.

El verano ha salido de la jaula. Tras disfrutar de una de las primaveras más fértiles de la historia reciente, las altas temperaturas y el sol de Junio anuncian el inicio del estiaje en el campo. Empiezan a ceder terreno a tostados y amarillos. Y con ellos, otro color se impone a nuestras retinas, el azul del mar. Un azul redescubiero y todavia limpio que señala el destino ideal para esa vacación que tanto tiempo llevamos aguardando. Echaremos de menos esta primavera líquida, fresca y transparente que nos ha regalado la naturaleza. Que hermoso ha sido vivirla.

Pero llega el verano, y con él, las posibilidades de descubrir un medio para la mayoria inhóspito y enigmático: el mundo submarino. Si quieren hacerlo, basta con enrolarse en uno de los barcos de recreo que salen del puerto de l’Estartit rumbo a las Illes Medes para, tras colocarse unas gafas con tubo, las aletas y un fino traje de neopreno, practicar el snorkeling o buceo de superficie (es decir sin botellas). De ese modo, en cuento abran los ojos bajo el agua desubrirán la enorme variedad de peces de todos los colores y tamaños que pueblan esta maravillosa reserva marina. Y entre ellos, nuestro protagonista de esta semana: el mero.

La familia de los meros cuenta con más de trescientas especies diferentes de peces repartidas por los mares del planeta. El nuestro, el mero marrón del Mediterraneo, al que los científicos le pusieron el dificil nombre latino de Epinephelus marginatus (recuerden que en latín la ph se lee como una f) es uno de los animales más espectaculares de la fauna catalana.

Como son algo frioleros los meros de las Medas pasan el otoño, todo el invierno y gran parte de la primavera en las profundidades rocosas, sin apenas moverse y con el mínimo gasto de energia. Pero, en cuanto el sol empieza a calentar la superficie marina, abandonan su escondite y se instalan a poca profundidad, entre los diez y los treinta metros.

Confiados y muy curiosos, estos pacíficos animales acostumbran a dejarse ver por estas fechas por el buscador ocasional. El naturalista aficionado tuvo ocasión de ver un gran ejemplar cerca de la Meda Gran. La imagen de aquel animal bonachón y confiado dando bocanadas a menos de un metro de mi mano transmitia una gran vulnerabilidad, por eso celebro tanto que este valioso archipiélago se encuentre hay en dia bajo protección.

MI buén amigo Salvador Coll , guarda de la reserva marina, me explicó entonces que los meros tienen una conducta social muy compleja y que para relacionarse entre ellos manejan el lenguaje de los gestos y los colores. Así, la piel cambia de tonalidad en función de su estado de ánimo: ya sea de defensa, celo, ataque o si desean mimetizarse. De ese modo, un mismo ejemplar puede pasar del marrón oscuro al plateado brillante en cuestión de segundos.

Una de las imágenes características de los meros, que tal vez habrán visto en algún documental de televisión, es la de mantenerse suspendidos en el agua o incluso ascendiendo como si hubieran muerto. Sin embargo, se trata de un recurso para el descanso. Estos peces (y otros) poseen una vejiga natatoria que inflan y desinflan a voluntad y que funciona como una boya, esto les permite mantener un mismo  nivel de flotabilidad sin mover un solo músculo.

Pero la sofisticación del mero alcanza su grado máximo al analizar su sistema reproductor. Y que este pez puede nacer hembra, convertirse en macho a eded adolescente, convertirse de nuevo en hembra en su madurez, y alcanzar la vejez de nuevo como macho. ¡Estamos hablando del mismo ejemplar! Debido a ello, los ictiólogos clasifican a los meros como “hermafroditas sucesivos”, algo que no hay que confundir con otros hermafroditas, como el caracol, por ejemplo, que son macho y hembra a la vez.

Fotografia de un mero en primer plano; pez estrella de las Islas Medas.

ASPECTO
Pez grande y musculoso. Aunque puede variar enormemente en función de su estado de ánimo, por norma general muestra un tono marrón intenso, moteado de manchas blancas y con el vientre rojizo. Cabeza inmensa, con boca grande , labios muy carnosos y aletas cortas.

TAMAÑO
Un adulto bién desarrollado, como los que viven en los fondos coralinos de las Islas Medas, donde abunda el alimento y se saben protegidos, puede llegar a medir más de metro y medio de largo.
Aunque eso no es nada: en el Pacífico vive un primo suyo que alcanza los cuatro metros y pesa más de 350 kilos.

CONSERVACIÓN

Debido a su distribución superficial en verano, la pesca deportiva indiscriminada a puesto a esta especie al borde de la extinción en todo el Mediterraneo. Sólo la declaración de reservas marinas (como la de las Medes) ha conseguido crear zonas de recuperación.

Un reportaje de José Luis Gallego publicado en el “cuaderno del domingo” de El Periódico.

1 Respuesta para "La fragilidad del Mero"

me ha gustado el reportaje, gracias por compartir.

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